Días de LLuvia

Días de lluvia, eso es lo que más deseaba.

Cielos grises, con gotas de lluvia, que acariciaban su rostro.

Días de sol, o días sin lágrimas caídas del cielo, no le gustaban.

En los días de lluvia, salía al mundo, resguardándose solamente en una campera naútica. Caminaba. mirando al cielo, donde las gotas saludaban su figura. Era féliz. En esos días, su carácter era distinto – alegre, extrovertido-- .

Hasta se animaba a seducir a cualquier mujer , que era de su agrado.

Al finalizar , el llanto del cielo, como el metaforicamente llamaba a la lluvia, volvía a su realidad.

Realidad, que era nostalgia, con sus ojos perdidos , buscando un tiempo difícil de recuperar.

Tantas veces , sus ojos se iban adormeciendo, y se veía . en esos MARES, y en su HOGAR . como Él llamaba a los BARCOS MERCANTES.

Era amigo de esos cielos límpidos, tormentosos , de amaneceres donde se saludaba con el REY SOL , de atardeceres, de lunas que determinan mareas, estrellas , que le indicaban en el lugar preciso donde se encontraba.

Salía a cubierta, y a pesar del movimiento del navío, hablaba con los delfines, que seguían el trayecto del mismo.

Fué su época de esplendor, donde logró su mayor bienestar tanto en lo afectivo, como en lo ecónomico.

Hasta que cierto día se quedó , sin sus barcos.

Fue tal el cinbronazo que sintío, que ninguna tormenta o temporal se asemejó.

Fue simplemente un DECRETO, QUE LOS BUQUES MERCANTES DE BANDERA ARGENTINA, desaparecían.

Y, no pudo seguir navegando en otros barcos que no tengan BANDERA de su país.

Tantas veces, se acerca a un río,o realiza un viaje de muchos kilómetros, hacia el mar más próximo.

Pero no es lo mismo para Él.

Todos los días , desde ese momento, antes de dormirse, murmura, en voz baja. todo a estribor, máquina adelante, pacheco radio, y así puede conciliar su sueño.

GUILLERMO FERNANDEZ LIGUORI


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