Cambiando el primer capitulo de PEDRO II

Los blancos acantilados de Dores, presentaba una hermosa vista para Malaquias y Christian, que los contemplaban desde la cubierta de la pequeña embarcación que los había aceptado como pasajeros a cambio de unas piezas de plata, para cruzar el Canal hasta Francia.

Varias familias y algunos niños ya estaban abordo, algunos franceses, pero la mayoría inglesa. Los ancianos celebraron la presencia de los dos sacerdotes, como signo de buena suerte en la travesía.

Navegaban al impulso de una brisa suave, en un mar totalmente, y la niebla se estaba espesando.

Malaquias había cruzado el canal varias veces, y nunca había encontrado este, totalmente calmo desde el principio al final de su viaje. Estaba preparado para cualquier cambio brusco en el tiempo.

Los pasajeros estaban concentrados afuera, tratando infructuosamente de ver algo mas allá de la espesa niebla que se cernía alrededor de la barcaza, mientras los marineros, estaban asegurando las sogas de las velas y comprobando los nudos.

De pronto una fuerte brisa, comenzó a verse la niebla pero las nubes en el cielo, no ofrecían mucho mas claridad, grises nubarrones se cernían sobre el canal, y algunos relámpagos comenzaban a iluminar el firmamento, y las aguas se estaban agitando, salpicando aquellos en la cubierta iniciándose el éxodo, hacia la parte interior de la barcaza. Ante las ordenes de los marinos, que reiteraban que buscaran proteccion,en la bodega, pero principalmente, que no había nada que temer.

Malaquias y Christian con sus ropajes monásticos eran el punto de mira de los pasajeros que poco acostumbrados, a los viajes marinos, buscaban la protección de Dios.

-Cualquier Dios – penso Malaquias, ya que sospechaba, que ninguno de ellos había visto antes un altar cristiano, pero una mezcla de ritos paganos, y liturgia católica.

A pesar de ello, él y Christian hicieron lo posible para consolarlos, brindando soporte moral y confianza a aquellos que se acercaban.

Una tarea un poco difícil, ya que era prácticamente imposible de caminar tan solo unos pasos, entre las mesas y bancos, firmemente asegurados a las tablas del piso, sin hacerlo en zigzag, de un lado a otro de la embarcación.

Las olas, levantaban y dejaban caer la embarcación con el poder del viento y el agua, que penetraba continuamente por debajo de la puerta, corriendo en libre cascada por la simple escalera de madera.

El ruido del viento, las olas y el crujir de las tablas de la embarcación, junto con el sonido de las velas que producían el sonido seco de unos golpes, ahogaban en cierto modo, los llantos y gritos de las mujeres, y la no poca preocupación de los hombres, quienes no se expresaban con sonidos, pero cualquiera podía ver en sus ojos, y el resto de su rostro. Expresiones que no indicaban precisamente el valor que pretendían tener.

En un momento, habiendo durado aproximadamente una hora, la cual parecía haber tomado mucho mas, de pronto el viento calmo, y comenzó a vislumbrase un azul limpio del firmamento, con algunas nubes blancas, navegando sin prisa, en un cielo sin limites, como si lo pasado solo fuera una pesadilla, sin nada que ver con la realidad.

Lentamente, hombres y mujeres, volvieron a ocupar los lugares arriba gozando ahora del suave balanceo de la embarcación, contando las suaves crestas de las olas, y viendo extenderse en la distancia, la oscura masa de las costas de Francia.

El resto del viaje sucedió sin mayores incidentes, y cesada la necesidad del temor a morir, los monjes, encontraron con solo unos pocos, evidentemente fieles católicos que se interesaron por la presencia de Malaquias y Christian.

Finalmente, las costas de Calaiz, estaban a unas pocas leguas marinas ya se veian los detalles de un muelle de madera, con varias embarcaciones pequeñas, y una cantidad de redes pesqueras en diferentes estados de arreglo, estaban alineadas a lo largo de la costa, y algunos restos de botes pesqueros, los que fueran en tiempos pasados el principal medio de sustento de varias familias.

La habitual cantidad de mendigos, algunos profesionales, ya se agrupaban junto al lugar designado para el amarre de la barcaza, unos para mendigar algunas monedas de cobre, otros para llevar los bultos transportados y otros menos deseosos de servir pero aptos para hacer desaparecer un bolso con monedas con mas habilidad que un hechicero.

Christian y Malaquias, esperaron hasta que las mujeres y casi todos los hombres descendieron por la planchada, mezclándose ente la muchedumbre, algunos tomando algunos carruajes que se rentaban o los estaban esperando otros simples carruajes, mas aptos para transportar animales al mercado, eran usados para ganar alguna tan necesitadas monedas, llevando a los menos pudientes, y sus equipajes a sus lugares de destino

Malaquias y Christian, se distinguían de la multitud, sus largas vestimentas de color marrón, con su cinturón como uno soga, sujetando sus cinturas, en sus ropas, incorporadas a las mismas una capucha, para protegerlos de los elementos, terminando con unas sandalias de cuero.

A pesar de distinguirse inmediatamente como personajes del clero, ello no les impidió ser acosados por los niños en busca de algo que les permitiera llevar a sus casas, para reducir el persistente hambre.

El convento al cual se dirigían, como su primera parada en territorio francés, solo estaba a una legua de distancia, así que ambos ya habían decidido el camino hasta el mismo.

Así los dos monjes, colgaron de sus fuertes hombros, los envoltorios de cuero con sus pertenencias y se dirigieron por el camino que los conducia al convento.

Hacia casi una hora que los dos hombres estaban caminando por un sendero hecho por los pocos carruajes y ganado que circulaban por el, ondulantes colinas con predios separados del camino y entre si, por cuidadosamente alineadas piedras, que los aldeanos sacaban de los campos, para poder arar y cosechar los productos del campo, al mismo tiempo establecer sus derechos a los lotes, concedidos por la corona, o los nobles, con derecho feudal a las tierras, o dadas en arriendo a los campesinos en sus feudos, al alcanzar el tope de una de las colinas , con la maravillosa vista de los campos y las pocas viviendas, permanecieron en silencio recobrando el aliento y admirando el panorama de Francia, cuando vieron que se acercaba hacia ellos en sentido contrario a donde se dirigian, una mujer con dos niños con firme paso a pesar de el inclinado camino que estaba recorriendo, su larga cabellera dorada caia libremente en cascada pasando su cintura, Un largo vestido, de color gris azulado que a pesar de lo amplio , mostraba a cada paso las lineas de su esbelta figura, con un cordon hecho del mismo material, rodeando su cintura.

Dos niños de no mas de 12 o 13 años, la acompañaban, un varon con un pantalón gris, cortado debajo de sus rodillas, con una camisa beige, y un saco de cuero gastado, con una larga cabellera, rubia que indicaba tanto el como la niña su herencia materna. Sus ojos de un profundo azul violaceo y los tres ostentaban un hermoso rostro.

La niña vestida con un largo vestido de tela azul oscuro y como su madre una cofia blanca protegiendo su rubia cabellera.

Los tres alegremente venian tomados de la mano, cantando una cancion, la letra de la cual, llamo poderosamente la atención a los dos monjes, ya que no les parecia comun encontrar una aparente campesina francesa conociera esos poemas en el viejo lenguaje Irlandes.

Tania sam slan soer El verano viene con Salud

Dia mbi cloen caill chiar que hace cosas la madera oscura

Fingid ag seng sneid El delgado ciervo salta

Dia mbi reid ron rian Sellando los caminos suavemente

Los dos hombres esperaron hasta que el trio llegara a la cima de la colina, y Malaquias, le pregunto usando el mismo idioma.

-Buenas tardes niña, que haces aquí, tan lejos de tus raices-

Soy Celta "Athair"(padre) y el mundo son mis raices, y tu Maelmhedhoc, tambien estas viajando lejos de las tuyas-

Si es verdad estoy lejos de las mias, en una mision del Señor ¿Cómo sabes mi nombre?-

-Se decia que un alto señor de la Iglesia de Irlanda vendria por estos lugares, y que el era conocido por Malaquias, es decir Maelmhedhoc, es simple, dijo con una amplia sonrisa, mostrando una perfecta dentadura continuando con una carcajada musical.

-Cual es tu nombre niña, -dijo Malaquias con una amplia sonrisa, divertido por la conversacion’

-Mi nombre es Galadriel, y mis hijos son Alexander y Elisabeth

-Vives por estos lugares Galadriel-

-Vivo donde me envia aquel que lo ordena todo-y sacando un pesado libro del saco que tenia colgado en sus hombros-Me pidieron que entregara esto al Monje, con el nombre de Maelmehedhoc, es la vida de Cothriche!

-Cothriche! Diras San Patrick.

-Acaso no es lo mismo, tu sabes quien es, y asi se llamaban, si hoy quieren llamarlo diferente, no es el mismo.

-Nadie sabia de mi viaje-

-Tu lo sabias, y ello es suficiente para que aquel que todo lo ve, lo sepa Athair –continuo-Tu Dios lo sabia-

-Si! Pero como lo sabias tu-

-Tu haces preguntas, cuando a ti, se te han revelado y lo seguiran haciendo los secretos del futuro, Athair-

Al tomar el libro y examinarlo con la logica curiosidad, vio que este era un ejemplar finamente encuadernado y maravillosamente ilustrado, en el viejo idioma Irlandes, era evidentemente un ejemplar fuera del alcance de una joven campesina era un presente que por muchas razones no podia aceptar.-Tu no puedes darme esto-dijo tendiendo el libro a la joven-es demasiado valioso para que lo quedamos aceptar como presente, y no puedo pagarlo-

-Valor! Conocimiento debe darse, no cobrarse y tu necesitaras ese conocimiento-

Christian estaba observando en silencio la escena que se estaba desarrollando, sin deir una palabra, pero no pudo mas e interrumpiendo dijo-¿Puedes decirnos quien te ha dado esto para el obispo de Irlanda?

Puedo decirte esto futuro Abate!-

Christian y Malaquias la miraron asombrados de que ella pudiera estar en la posesion de esa información que solo Malaquias sabia, ya que habia formado su opinión de nombrar a Christian abate del convento a construirse en unos años, y dicha decisión solo la habia formado pocas semanas atrás, antes de salir para el viaje a Roma.

-Anoche tuve un sueño-continuo Galadriel- en el cual se me ordenaba, venir por este camino, recoger al pie de esta colina en el montículo de piedras al pie de la misma, este libro, y entregarlo al Athair Maelmhaedhoc y su acompañante. Es todo lo que se

Su eminencia esto parece obra del Demonio!-dijo Christian

Galadriel siempre sonriendo contesto inmediatamente-Si no tienes suficiente confianza en tu Dios, o en tu Fe, entonces ve dejalo dende lo encontre, y pierde el valioso conocimiento acerca del Patron de Irlanda. Vas en la direccion donde lo encontre, junto al montículo de rocas que marca la division.

-Es todo-continuo-seguire mi camino, que tengan buen viajeDios Guiara tu camino y el futuro del Papado……Vamos niños es hora.

Haces tus preguntas, cuando te es revelado el misterio del futuro.

Malaquias tomo el libro, y vió que era una edición exquisitamente hecha, con magnificos dibujos e ilustraciones.

-Tu no debes darme esto- dijo asombrado- tiene un gran valor y yo no puedo pagarlo.

  • Valor- dijo Galadriel- conocimiento debe darse, no cobrarse y tu necesitabas este conocimiento.

  • Christian, estaba observando en silencia y en estado de asombro por la escena ocurrida frente a él , pero no pudo mas que a interrumpir.

  • Puedes decirnos, quién te ha dado esto par el obispo de Irlanda.

  • Te puedo decir esto, futuro abate- Anoche soñe que debía venir a esta hora por este camino, y encontraría este saco, y debía entregarlo al Athair Maelmhaedohc y su acompañante , y es todo lo que se

  • -Su eminencia- dijo Christian, dirigiendose a Malaquias – Esto puede ser obra del demonio!

  • Galadriel, con una gran sonrisa respondió- si no tienes suficiente confianza en la protección de tu Dios, o fe en ti mismo, entonces déjalo donde lo encontré, vas en la dirección donde estaba, déjalo en el pie de la colina, junto al montículo de rocas que marca la división.

  • Es todo – continuó- seguiré mi camino, que tengan un buen viaje. Vamos niños es hora.

Christian y Malaquias, vieron como los tres con la inmensa alegría que habían subido la colina, descendian dirigiéndose al poblado.

Malaquias miro con curiosidad el libro, pensando que hacer con él y le preguntó a Christian – Verdaderamente tu crees que esto puede ser la obra del demonio. Es un libro antiguo, referente a la vida de San Patrick, como puede el demonio siquiera a tocar un libro sagrado.

Lo llevaremos al convento y preguntaremos allí, puede que haya sido robado.

  • Como usted diga su eminencia-

Malaquias sé colgo el gran equipaje en sus fuertes hombros y prosiguieron su camino. Al pasar por el montículo de piedras que Galadriel, había mencionado, lo miraron con curiosidad, pero no había nada en el que indicara una procedencia sobre natural o diabólica, era solo la marca en el entorno indicando la esquina de una parcela.

Pronto vieron un pequeño valle, rodeado de frondosos árboles, la incomprensible silueta de un convento cistarciano.

Una fuerte pared lo circundaba, equipada a intervalos con miradores y otras instalaciones para defensa.

Las macizas y pesadas puertas se abrieron al llegar y varios monjes se acercaron a los viajeros, a quienes les informaron de su identidad y deseos de ver al abate.

el blue ribon


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